Mucho antes de que ‘emprendimiento’ fuese la palabra moda y de que las administraciones comenzasen a hablar de la necesidad de ponerles alfombras rojas a los emprendedores, los profesores Lázaro Rodríguez Ariza, catedrático de Economía Financiera y Contabilidad y María del Mar Fuentes, catedrática de Organización de Empresas, ya fomentaban la cultura del emprendimiento desde la Universidad, convencidos de que son las empresas las que crean la riqueza y que cuanto mejor les vaya a éstas mejor les irá a la tierra en la que se radican. Los catedráticos imparten al alimón la titulación de Creación de Empresas, obligatoria en Económicas y Empresariales y optativa en Ingeniería informática, pero que a su juicio debería estar presente en todas las titulaciones universitarias. -¿El sistema educativo está pensado para educar emprendedores?

-Lázaro Rodríguez. No sólo no potencia el emprendimiento sino que lo castra. Los niños son creativos de forma innata y la creatividad es una cualidad que debe estar en todo emprendedor, sin embargo el sistema educativo lima esa creatividad porque los socializa y los hace a todos iguales. Hasta hace poco, ni siquiera la Universidad contemplaba el emprendimiento. Esto ha ido cambiando, por fortuna. El emprendimiento deber ser materia de estudio, y también tenemos que ir cambiando los valores culturales para poder hablar de la creación de empresas sin el estigma de que estamos fomentando a una clase privilegiada, como si los empresarios fueran supermanes. Hay que trabajar el emprendimiento desde la educación básica hasta la universidad. A los chavales hay que enseñarles que el emprendedor es una persona normal y corriente con quien se puedan identificar. Y hay que hacer una labor importante, también de acercamiento a la sociedad en el sentido de que las empresas son necesarias. Como todas las herramientas puedes hacer mal uso o buen uso, pero son necesarias.

-¿Qué se puede hacer desde la Universidad?

María del Mar Fuentes. La Universidad nunca ha estado orientada a formar a emprendedores. A nivel internacional sí hay otras universidades que tienen carreras propias para crear empresas, en el caso de España, sólo algunas universidades privadas han tomado esta iniciativa, es un reto que la Pública no se ha atrevido a acometer. Todavía estamos en la fase de tener asignaturas que se vinculan al ámbito de la Economía. Pero en la propia facultad se enseña a dirigir empresas, que no es lo mismo, todavía hay una brecha que cuesta romper. Nuestra asignatura está en cuarto, quizá deberíamos pensar que en primero tendría más sentido, para enfocarlos y darles la idea de emprender. También comparto la idea de que el emprendimiento debería ser algo transversal, no sólo ubicado en el ámbito más económico. Debería estar en muchas titulaciones. Hay muchos estudiantes que tienen ideas y no encuentran en la Universidad el vehículo para canalizarlas. Esto no quiere decir que no esté haciendo nada, la Universidad está preocupada por el emprendimiento pero en muchas ocasiones son acciones puntuales y no están coordinadas. Haría falta una visión unificada, con un programa estructurado para promover en mayor medida el espíritu emprendedor entre los universitarios.

L. R. Por ejemplo, la idea de que en esta Facultad es donde más empresarios nacen es falsa. Aquí formamos gestores, no emprendedores. ¿Sabe cual es la titulación de donde más salen emprendedores? Bellas Artes. ¿por qué? La explicación bonita es porque son los más creativos, la real en mi opinión es porque se tienen que buscar la vida.

-La crisis ha hecho que las distintas administraciones traten de fomentar el emprendimiento, ¿muchas iniciativas y poco orden?

L. R. Sin duda uno de las grandes problemas del emprendimiento es que hay distintas iniciativas y poco coordinadas. Los países que llevan años trabajando en esto hoy trabajan en redes de emprendimiento. Si todo lo que hacen las distintas instituciones se coordinara, los esfuerzos serían más productivos. En la universidad, cada facultad monta su curso… ¿No sería mejor tener un plan estratégico y ver donde queremos llegar? Pero tampoco pensemos que la necesidad de fomentar el emprendimiento está universalmente aceptada, hay gente dentro de la propia Universidad que cree que no estamos para esto, aún existe un ambiente hostil y se piensa que se crean las empresas para enriquecerse. Hay muchos tiempos de emprendimiento. También trabajamos el emprendimiento social, gente que quiere cambiar el mundo, y que en vez de regalarle un pan les monta una fábrica y les enseña a gestionarla para que sea para toda la vida. Lo importante es la mentalidad.

M. M. F. También es una queja generalizada la necesidad de ayudas para el crecimiento, muchos emprendedores admiten que tuvieron apoyo al iniciar su proyecto pero ahora ya han salido de la incubadora y siguen necesitando apoyo para crecer, ampliar mi inversión… y eso es lo que marca el estancamiento de las que van surgiendo. Se ha enfocado el apoyo a la creación de empresas pero, ¿qué pasa con las que están creadas? Si no hay medida para apoyar la consolidación es más probable que al final tengan que cerrar.

-¿Creen entonces que el empresario tiene mala imagen?¿Hay que cambiarla?
M. M. F. La percepción social del empresario ha mejorado muchísimo. Esa idea negativa del empresario que va a sacar dinero y explotar a los trabajadores está desechada. Pero es cierto que lo que quizá falta es que aumente la conciencia de que uno también puede ser empresario. Los alumnos lo ven lejano.

-¿Qué deben mejorar las administraciones para fomentar el emprendimiento?

L. R.. Los empresarios están pidiendo dos cosas: financiación y menos burocracia. Lo que necesita un emprendedor es lo mismo que necesita un empresario consolidado. Eso es lo que hay que darle por parte de las administraciones. La Ley de emprendedores es un batiburrillo y no se mantiene. Todos los esfuerzos suman, pero tenemos que centrarnos. En este país se tardan más de 60 días en montar una empresa, en Estados Unidos, seis horas. No es razonable. ¿Cuántos años llevamos oyendo lo de la ventanilla única? Un ejemplo, el pasado año una alumna quería montar un cementerio de mascotas porque lo vieron en Madrid. Fueron al Ayuntamiento de Granada y le dijeron que aquí no hay suelo para eso. Eso mata las iniciativas. Y como este hay muchos más ejemplos.

M. M. F. También faltan iniciativas privadas para fomentar el emprendimiento. De hecho que IDEAL haya propuesto Alhambra Venture es una prueba de que faltan. Conectar las ideas que van surgiendo con quienes las puede llevar a cabo es una iniciativa fantástica. Lo vivimos a diario en la Facultad, hay buenas ideas que surgen y que no llegan a las empresas. El pasado año tuvimos una buena idea para la empresa Rober y fue imposible hacérsela llegar. No se si es la administración la responsable o tienen que surgir otras iniciativas para que existan canales, comunicación directa y redes entre las ideas y los que pueden llevarlas a cabo. Actuamos de forma muy individualizada, nos falta cooperación y conexión y por eso se están perdiendo oportunidades.

-¿Nos falta en Granada cultura emprendedora?

M. M. F. Hay buenos empresarios en Granada, pero quizá nos faltan más de esos y menos de los que prefieren una rentabilidad más a corto plazo. Hay gente que se dedica a la compraventa y no terminan consolidándose. No significa que porque quieras rentabilidad a corto plazo no generes empleo, pero es mucho más volátil. La consolidación así es más lenta que si hay empresas con vocación de permanencia. Pero en el fondo, los emprendedores buscan su rentabilidad y se adaptan a las condiciones del mercado.

L. R. Entre provincias no hay grandes diferencias. No hay diferencias entre las personas, hay un entorno distinto. Lo que ya se ha desarrollado, ahí está el ejemplo de Málaga con el turismo, es más fácil que siga desarrollándose.

-¿Qué clima se respira en la Universidad de Granada con respecto al emprendimiento? ¿Los alumnos piensan en crear su empresa?

M. M. F. La idea de emprender, en principio no es una de sus prioridades. En noviembre del pasado año hicimos una encuesta a toda la Universidad, con una muestra de casi 800 estudiantes, y aquellos que manifestaban que querían ser emprendedores eran un 4,6%. En el caso de los que estudian en la Facultad de Económicas, y Empresariales eran el 4,4% y los más emprendedores eran otras áreas, con un 9,3%, principalmente las Artes. Es un porcentaje pequeño. Tampoco les plantean la alternativa, nadie les ha dicho que puede ser un opción. Por la experiencia de nuestra asignatura, vemos que cuando la cursan su mente va cambiando. Sin embargo, les preguntábamos por sus expectativas dentro de cinco años y ahí en el caso de los alumnos de Empresariales de ese 4,4% pasa a un 20% los que tendrían intención de crear su propia empresa. Con lo cual lo ven como solución de futuro.

L. R. Es de sentido común, son personas sensatas. Un chaval de 22 años se ve sin experiencia él mismo. De hecho el empresario típico monta su empresa a partir de los 30 o 40. El esfuerzo por tanto, no se debe quedar en el sistema educativo. Tenemos que crear las plataformas para seguir apoyando a esos alumnos cuando se van de la Universidad. Ahí está el nicho de empresarios.