Un largo camino, casi el de un maratoniano. En varias ocasiones surgió, a lo largo de la primera jornada de Alhambra Venture, la cuestión del exigente y prolongado esfuerzo que supone montar una empresa innovadora y conseguir que crezca. Los que lo decían, además, eran inversores de éxito, personas de referencia en el panorama internacional del emprendimiento, quienes repetían que no hay que tener miedo al fracaso, quienes admitían la cantidad de empresas que han generado y no funcionaron, los que avisaban de los numerosos problemas que se interponen.

Escuchándoles, entre el público, los promotores de los veinte proyectos que, desde este jueves, empezaron a mostrarse a los inversores que necesitan para alcanzar las cotas a las que aspiran. Ofrecer el escenario adecuado para sus presentaciones -ocho este jueves por la tarde, otras doce esta mañana- eran el primer objetivo de Alhambra Venture, pero había muchos más, como el de mostrar a Andalucía como caldo de cultivo para emprendedores.

A ello contribuyó, por la mañana, la visita que varios de los ponentes realizaron a las instalaciones del Parque Tecnológico de la Salud (PTS), y que llevaría a afirmar a alguno de los participantes que «la estructura para el emprendimiento ya existe aquí». Ya por la tarde, en el salón habilitado por el hotel Abades Nevada Palace -que prácticamente se llenó-, comenzaron oficialmente las jornadas con la bienvenida de Diego Vargas, director general de IDEAL, quien explicó que «hemos querido montar algo más que un foro de emprendimiento, buscamos relacionar al talento con la financiación que necesita».

Tras él, el periodista Félix Madero, que ejerció como presentador del evento, fue dando paso a los protagonistas del programa. El primero fue José María Guadalupe, vicepresidente de Diputación, quien resaltó «la valentía de los hombres y mujeres que habitan este territorio». Luego llegó el turno de una interesante mesa redonda sobre el papel del emprendimiento como forma de diálogo entre árabes y judíos. Eduardo Peralta, director de IDEAL, moderó este debate que contó con la asistencia de inversores llegados desde Dubai -Sherif Safwat-, Israel -Uri Weinheber- y de un auténtico trotamundos con éxito en los negocios como Jacky Abitbol. En la conversación se destacó cómo la economía «promueve el diálogo, al igual que la tecnología» y se subrayó una de las razones por las que opinan que Israel ha avanzado tanto en el mundo del emprendimiento: «En Europa no se quiere contratar a quien ha cometido algún fracaso en su carrera. En Israel ocurre al revés, se considera como una muestra de valentía».

En esa línea del difícil camino del emprendedor incidieron también en la siguiente charla, moderada por Juan Francisco Delgado, experto en este ámbito, y con la participación de dos empresarios llegados desde Vigo, José Gainzaraín y Lalo García. Ambos explicaron la ruta que ha llevado al crecimiento de la inversión en ‘start-ups’ en Galicia y admitieron que «hubo que esperar cinco años hasta que se creó el ecosistema apto para el emprendimiento». Como forma de ‘replicarlo’ en Granada, destacaron que «el primer paso son iniciativas como estas jornadas, que se contagian y ya son imparables», y argumentaron que «hay que explicar al inversor tradicional que los resultados tardan en llegar, y que no pasa nada».

Las aceleradoras de empresas fueron el último punto del orden del día a analizar. Laurence Ainouz, llegada desde Tel-Aviv, Gerhard Trautmann, desde Munich, y el español Ángel García advirtieron sobre el concepto muchas veces erróneo del papel de estos organismos: «No se trata solo de dinero, sino de proporcionar la ayuda que realmente necesitan las empresas, que muchas veces pasa por el consejo y la experiencia que aportan», reseñaron.

Intercalados entre estas mesas redondas se fueron dando a conocer los proyectos de las empresas seleccionadas por Alhambra Venture, y que en sus presentaciones sorprendieron por la naturalidad y solidez con la que expusieron lo que son ahora y lo que aspiran a ser. En turnos rigurosos de cinco minutos, breves vídeos dieron paso a los discursos, que impresionaron, según confesaron algunos de los ponentes, «por su nivel y calidad». La muestra evidente de que el talento no falta en esta tierra. Solo les falta un pequeño empujón para iluminar al mundo.