Gracias a la conexión a Internet de este invernadero y a su App, cualquier persona podrá cultivar en casa | La compañía, cuyo origen está inspirado por los miles de invernaderos hidropónicos de Almería, busca financiación para este revolucionario proyecto en la cuarta edición de Alhambra Venture

Escrito por Raquel F. Valdivia

Con el crecimiento de la población mundial, el sistema de producción de alimentos actual no es sostenible. De hecho, hoy en día resulta muy difícil y caro encontrar hortalizas de calidad en muchas ciudades.

Los huertos urbanos están en auge y cada vez son más populares. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), 800 millones de personas ya desarrollan actividades agrícolas en zonas urbanas. El problema es que cultivar no es sencillo, requiere tiempo y conocimientos y aún no hay una tecnología doméstica que lo simplifique. Además, el espacio urbano es reducido, de manera que hacen falta tecnologías para maximizar el rendimiento por metro cuadrado.

Con el objetivo de crear una solución a estos problemas que nos afectan a todos nace Niwa, una plataforma ‘cloud’ compuesta por un mini-invernadero y una App que automatiza y optimiza cultivos para que todo el mundo pueda cultivar en casa.

Con este revolucionario producto los usuarios pueden elegir qué quieren cultivar en la App y el invernadero se descargará la receta de cultivo adecuada y comenzará a controlar y monitorizar los parámetros de cultivo.

El invernadero Niwa se encuentra en la intersección de tres mercados de rápido crecimiento: el de productos orgánicos, el de los sistemas hidropónicos y el del Internet de las Cosas (IoT). La sociedad cada vez se preocupa más por el origen de los alimentos que consume, un hecho que se plasma en la creciente demanda de productos orgánicos. Sólo en Estados Unidos se vendieron $35.900 millones de productos orgánicos en 2014, creció un 11% en 2015, hasta los $39.000 millones, y a actualmente este mercado continúa en alza. Respecto al mercado de producción de vegetales mediante sistemas hidropónicos, se estima un crecimiento global de un 6,5% (CAGR) incrementándose desde los $17.700M en 2013 hasta los $24.300 en 2018. También está protagonizado un crecimiento vertiginoso el famoso mercado de Internet de las Cosas, que engloba al cada vez más popular ‘Smart Homes/Cities’.

En términos generales, este es un mercado al alza, ya que cada vez más personas son conscientes de lo importante que es encontrar maneras sostenibles de producir alimentos de calidad y saludables, especialmente las generaciones venideras que están mejor informadas y más concienciadas con el medio ambiente y que apuestan por una producción más ecológica. De ahí que se estén buscando nuevas fuentes de producción de alimentos más cercanas al consumidor final.

Raíces almerienses

La firma ‘Niwa’ nació en 2012 como un proyecto para que todo el mundo pudiese cultivar sus propias hortalizas en casa. La idea surgió cuando su fundador, Javier Morillas, se empezó a interesar por la tendencia imparable de los huertos urbanos. Millones de personas intentaban cultivar por sí mimos en casa, por aquel entonces motivados por distintas razones, pero todos compartían una cosa en común; A la hora de cultivar hortalizas como tomates o pimientos, la dificultad aumentaba significativamente (la mayoría de los agricultores urbanos suele empezar por cultivos más sencillos como menta o lechuga) y con ella la frustración al no conseguir los resultados esperados por falta de conocimientos, condiciones climáticas o simplemente, tiempo.

Javier es natural de Almería, una de las cunas de la agricultura mundial. A lo largo de las últimas décadas esta provincia ha evolucionado a pasos agigantados creando, implementando y mejorando tecnologías y procesos agrícolas para llegar a ser uno de los principales exportadores de tomate en el mundo, entre otros grandes logros.

En este marco inmejorable, el fundador de este proyecto se propuso hacer llegar toda esta experiencia, tecnología y hasta las condiciones climáticas de Almería a cualquier rincón del mundo, empleando para ello las tecnologías más actuales, como el IoT y el Big Data que son las herramientas principales que emplea Niwa para poder hacer que todos los miembros de su comunidad cultiven de manera simple. De la parte más compleja se encarga este mini invernadero, él sabrá que necesitan las plantas en cada momento y se lo dará. Javier dejó su trabajo de ingeniero en 2012 para dedicarse a tiempo completo a esta tarea y desde entonces, aunque ha sido un camino mucho más difícil y arduo de lo esperado, el equipo Niwa ha avanzado mucho. De hecho, Niwa cuenta ya con un histórico de ventas de más de 240.000€ incluso antes de haber empezado la producción en serie y sin ningún tipo de respaldo publicitario. Lo que empezó como una idea sencilla ha crecido hasta convertirse en un producto listo para salir al mercado gracias a todas las personas que han puesto su ilusión y dedicación en este proyecto empresarial.

Ahora el equipo busca financiación para pagar los moldes de fabricación, plásticos y aluminios, y el equipo de software necesario para finalizar y mantener el sistema cloud. Así mismo se contratará un equipo de marketing, ventas y atención al cliente para impulsar las ventas y satisfacer las demandas de los clientes. Superada esta fase de lanzamiento, la compañía piensa continuar con las labores de investigación y desarrollo de nuevos modelos lo que implicará también nuevas contrataciones con miras a aumentar su equipo humano.

Con la plataforma de software y hardware Niwa, cualquier persona puede cultivar en casa de una forma extremadamente sencilla. Con el mini invernadero Niwa ONE, los usuarios tan sólo tendrán que descargarse la app, conectar su unidad a Internet y empezar a cultivar. Para ello, bastará con sembrar las semillas en su Niwa ONE, lanzar la aplicación y elegir qué se desea cultivar. Por ejemplo, si se quieren plantar tomates, el mini invernadero se descargará la receta más adecuada para ese cultivo y creará el entorno perfecto para las plantas a lo largo de todas sus fases de desarrollo, de forma totalmente automática.