La primera convocatoria de los Premios Fundación MAPFRE a la Innovación Social ha sido un rotundo éxito, ha alcanzado los 462 proyectos presentados. Las tres semifinales se han celebrado entre los meses de julio y septiembre. Ahora les toca a los nueve finalistas prepararse para la gran final que se celebrará el próximo 17 de octubre en Madrid.

Ciudad de México, Sao Paulo y Madrid han sido los escenarios de las tres primeras semifinales de los Premios Fundación MAPFRE a la Innovación Social. En todas las semifinales, el jurado formado por expertos de Fundación MAPFRE e IE Business School, entidad colaboradora de los Premios, ha elegido aquellos proyectos con mayor potencial de impacto social y los más viables desde el punto de vista técnico, económico y organizativo. También se ha valorado la experiencia de los interesados para llevar adelante la idea y su capacidad de demostrar con pruebas piloto o prototipos que han llevado a cabo que el proyecto puede ser una realidad.

Para que los finalistas lleguen a la cita de octubre bien preparados, van a recibir coaching con el objetivo de que puedan comunicar y desarrollar de la forma más efectiva sus propuestas. Además accederán a un plan de relaciones públicas para potenciar la visibilidad de sus proyectos ante potenciales inversores y financiadores.

Scoobic de Passion Motorbike Factory uno de los 9 proyectos finalistas

Crear un producto eficiente, no contaminante, eléctrico, que ahorre costes y que reduzca considerablemente los tiempos de entrega fue el objetivo que llevó a Passion Motorbike Factory a crear Scoobic. Se trata de un vehículo con un tamaño intermedio entre una furgoneta y una moto para realizar repartos a domicilio que genera «000 emisiones»: cero humos, cero atascos y cero ruidos.

Scoobic, fabricado por una compañía sevillana afincada en Dos Hermanas utilizando los conceptos de la industria 4.0 (impresión 3D, IOT…), es capaz de transportar un palet de 750 kg de peso hasta la puerta del cliente y puede estacionar, debido a sus dimensiones, en áreas reservadas para motos. Su sistema de arrastre manual le permite, además, convertirse en una plataforma eléctrica para tener acceso a las calles peatonales.

Por otro lado, con el objetivo de «contribuir a salvar el planeta y crear entornos más saludables», Scoobic está diseñado para reducir los niveles de contaminación, gracias un sistema de electrofiltro de iones que filtra el aire retirando las partículas de carbón que provienen de los motores de combustión. Ese polvo ultrafino negro se comprime a alta temperatura y alta presión y genera «un diamante negro sin valor económico, pero con un alto valor sentimental y social». Sólo un Scoobic, funcionando durante 8 horas, puede aspirar más de 20.000 metros cúbicos de aire y volver a emitirlo una vez limpio.

La innovación española, que ha despertado el interés en multitud de países, es también un instrumento para salvar vidas. Cada unidad está equipada con un desfibrilador portátil de fácil uso. A través de una app, los conductores serán avisados para atender durante su ruta a cualquier persona que haya sufrido un ataque cardiaco.

Passion Motorbike Factory una de las startups de Alhambra Venture 2018

Passion Motorbike fue una de las startups participantes en Alhambra Venture 2018 durante los pasados 10 y 11 de julio. Actualmente se encuentra fabricando las primeras 50 unidades de Scoobic que pasarán a formar parte de la flota de Carrefour y Correos como prueba piloto en la primavera de 2019. A partir de ahí la producción, según sus responsables, se irá incrementando hasta llegar a las 80.000 en el año 2023, destinados principalmente a satisfacer la demanda de los mercados europeo, americano y asiático.

Passion Motorbike Factory, concebido hoy como un laboratorio de ideas que cubre todas las fases previas a la fabricación (I+D+I, diseño, creación de prototipos, homologaciones y patentes), pretende además crear a partir del 2021 su propia ensambladora de vehículos y baterías en Andalucía. Pero la mente inquieta de los responsables de Scoobic no para y ya están diseñando el segundo vehículo denominado MOUSE; un microcamión eléctrico de reparto urbano con capacidad para doce palets.