Entrevista a Teresa Perales: “Siempre hay una forma diferente de hacer las cosas”

Teresa Perales, nacida en 1975, es una deportista de élite con un palmarés deportivo a sus espaldas envidiable: 5 Juegos Paralímpicos con 26 medallas, 5 Mundiales con 20 medallas, 5 Récords del Mundo y 6 Campeonatos de Europa en los que obtuvo 37 medallas. Además, es diplomada en Fisioterapia y experta en coaching personal y deportivo. También ha desempeñado cargos de gestión y responsabilidad pública como diputada en las Cortes de Aragón y en distintas áreas del Gobierno de Aragón. Ha escrito dos libros –Mi vida sobre ruedas y La fuerza de un sueño, ha tenido un hijo y desconocemos si ha plantado un árbol, pero viendo su pasión por la vida, estamos casi convencidos de que no hay quien la pare.

Último libro que has leído

La chica del semáforo y el hombre del coche, de David Orange

En tu tiempo libre, te gusta…

Estar con mi hijo.

Fuentes de inspiración

Mi hijo y, en general, la vida. El simple hecho de vivir ya me inspira. Soy una amante de la vida.

Un deseo

Deseo llegar a los juegos de Tokio y ganar tres medallas.

Un animal

Me identifico con una tortuga marina, porque nadan muy bien en el mar. Me parece majestuosa la forma que tienen de desplazarse por el agua.

De naturaleza inconformista, a Teresa Perales la vida no se lo ha puesto fácil. Con 19 años perdió, repentinamente y sin esperarlo, la movilidad de sus piernas, lo que cambiaría su forma de vivir para siempre. Tiempo después, entendió que la vida seguía y que era necesario desaprender, es decir, “hacer lo aprendido de otra manera”.

En su primer verano en silla de ruedas descubrió que le gustaba la sensación de flotar y de desplazarse por el agua con una absoluta sensación de libertad que le permitía recuperar la autonomía de su cuerpo y así fue como comenzó su aventura en el mundo de la natación.

Cuando le preguntamos por sus motivaciones responde con sencillez, y sin dudarlo, que su principal motivación es su hijo, un niño inteligente que vive en la era de la inmediatez y al que Teresa trata de inculcar valores como el esfuerzo y la importancia del compromiso.

Teresa cree que los éxitos son la suma del esfuerzo, el trabajo, la pasión y la emoción y nos revela que ha querido bajarse del tren muchas veces y que por la cabeza se le ha pasado el pensamiento de si el ‘esfuerzo’ —palabra que jóvenes y niños no entienden, como nos manifiesta— merece la pena. La nadadora afirma que “los fracasos son muy relativos”, porque fracasar es “no intentarlo y rendirse”. Y nos dice que para remontar las situaciones difíciles cuenta con “una caja de herramientas” que le ayudan a afrontar el futuro y aprender de los errores del pasado.

¿Qué siente cuando sube a lo más alto del podio? El orgullo personal de haberlo conseguido, pero también la tranquilidad y el descanso del trabajo bien hecho. En esos momentos también le emociona la responsabilidad y el compromiso que tiene con la gente. Sin su cariño, las medallas no tendrían ningún valor.

Teresa se siente a gusto cuando juega con el equipo de la selección y nos habla también de los “otros” equipos —familia, amigos y otros jugadores — y de lo que cada uno aporta a su vida como persona y deportista.

Hablando de cómo compagina su vida familiar con el deporte, nos dice que el “equipo familiar” se reúne y decide la temporada de forma conjunta, sellando un compromiso de apoyo total.

Le encantan los nuevos retos: “Siempre me tiro a la piscina”, nos comenta. Se considera emprendedora y nos confiesa que le ronda por la cabeza un proyecto empresarial: “Crear una escuela de inteligencia emocional para niños y adolescentes” y está convencida de que cuando se retire no lo hará en lo alto del pódium.

Cree firmemente que “hay que dar más protagonismo a las mujeres: tenemos la capacidad de hacer muchas cosas y de cambiar el futuro”. Por eso, a caballo entre su vida profesional y personal, también tiene tiempo para implicarse en diferentes proyectos en los que trabaja a favor de la proyección de la mujer como “De mujer a mujer”, de la Fundación Vicente Ferrer, o el Consejo Asesor de Mujeres Avenir, de la que es miembro.

Después de hablar con Teresa sabemos que nada se le pondrá por delante porque, como ella nos dice: “La buena suerte no hay que esperarla, hay que provocarla”. Esta deportista es el ejemplo de que “todo es posible” y que lo importante es descubrir que “siempre hay una forma distinta de hacer las cosas”.

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