La joint venture que hace 500 años dio la Primera Vuelta al Mundo

Magallanes y el resto de la tripulación, entre ellos Elcano, sabían que la expedición entrañaba enormes riesgos, pero creyeron en ellos mismos y, una vez estuvo todo preparado, zarparon.

Este año se conmemora el V centenario de la increíble hazaña que supuso la Primera Vuelta al Mundo y reflexionamos sobre lo que significa emprender y el paralelismo que existe entre el emprendedor del siglo XVI y el actual.

Para ello, hemos tenido el privilegio de conversar con Susana García Ramírez y José María Moreno Martín, dos de los tres comisarios de la exposición temporal Fuimos los primeros. Magallanes, Elcano y la Vuelta al Mundo, que acoge el Museo Naval de Madrid.

Susana García asegura que “se trató de una misión puramente económica y lucrativa, ya que, en ese momento, las especias eran más caras que el oro y Portugal, rival económico y naval de la Corona de Castilla, lideraba las rutas del comercio”.

Lo cierto es que unos años antes, Colón había emprendido el mismo viaje tratando de encontrar la ruta de las especias, cuando se topó con un nuevo continente: América. Lo que está claro es que no se trataba de alcanzar un sueño, pues ambos expedicionarios tenían clara su misión: llegar a Oriente yendo por Occidente, dando a la Corona de Castilla la supremacía comercial.

José María Moreno, nos cuenta que el proyecto presentado por Magallanes a un joven Carlos I no era, ni mucho menos, improvisado. Se hizo acompañar de relevantes cartógrafos, navegantes y astrónomos, a los que se sumaron todos los conocimientos e instrumentos científicos de la época, que abrieron el camino para que el rey avalase con su confianza y financiara el 75 % del coste de la expedición. Además, hubo otras aportaciones de particulares, pequeños inversores como Cristóbal de Haro, importante mercader y prestamista de la época.

Nos explica Susana García que el viaje estuvo bien planificado en lo que respecta a las capitulaciones contractuales, pero también hubo fallos tales como el cálculo del tiempo —tres años, frente a los dos estimados—, el desconocimiento de las nuevas rutas marítimas y contratiempos como las bajas de la tripulación. A lo largo del viaje tuvieron que “reinventarse” y aportar nuevas soluciones ante cada imprevisto, aprendiendo de los errores.

Frente a las dificultades, el trabajo en equipo y la aportación complementaria de cada miembro de la tripulación fue fundamental. Se trataba de hombres con un carácter preminentemente viajero y dispuestos a aventurarse a lo desconocido. Los marinos dominaban todas las técnicas de navegación y conocían perfectamente su oficio, pero, sobre todo, compartían un único objetivo.

Desaparecido Magallanes, Elcano asume el liderazgo, siendo la honradez el rasgo más apreciado por parte del resto de la expedición. En los diarios de a bordo también se pone de manifiesto su buena actuación como contable. Los comisarios de la exposición nos comentan que “la tripulación valoró positivamente tanto su minuciosidad en reseñar todas las transacciones comerciales como su capacidad de llegar al consenso y al acuerdo”.

¿Podemos hablar de globalización en el siglo XVI? Susana García y José María Moreno consideran que el concepto de globalización es difícil de aplicar en ese momento, aunque sí podemos estar en la génesis del proceso de globalización al haber conseguido recorrer el planeta atravesando todos los mares, originando nuevas relaciones con diversas e ignotas civilizaciones.

La Vuelta al Mundo fue un paso más en la Historia de la humanidad. En los treinta años posteriores al descubrimiento de América se producen grandes cambios. El más importante es que el mundo será medible y acotado empíricamente. Las técnicas de navegación con las que contaron, y que perfeccionaron durante la navegación, fueron tan revolucionarias como lo ha sido en la actualidad la llegada de Google Maps.

España sigue siendo un país innovador. “Solo hace falta ver la gran cantidad de jóvenes que están bien formados y tienen una gran capacidad investigadora, aunque debido a la coyuntura económica de los últimos años, muchos hayan tenido que buscar oportunidades fuera de España. Es triste, porque esto no quiere decir que no quieran desarrollar su vida en su país, sino que desgraciadamente deben buscar financiación y apoyo económico fuera para poder llevar a cabo su proyecto”, nos dice Susana García.

Sin embargo, los primeros exploradores y navegantes españoles no se dejaron vencer por las dificultades, aunque estas fueron continuas. La idea férrea de la obligación y la responsabilidad que entraña la misión les permitió perseverar en su objetivo.

Primero el descubrimiento de América y después la Vuelta al Mundo de Magallanes y Elcano; podemos afirmar que los españoles somos grandes emprendedores.

Lo cierto es que a nuestro alrededor, podremos encontrar algo de aquellos emprendedores en personas que, en su día a día, se crecen ante las dificultades, dejando a un lado las preocupaciones para seguir luchando por aquello en lo que creen.

La Primera Vuelta al Mundo fue, sin duda, el viaje más arriesgado que nadie había hecho hasta entonces ni ha vuelto a hacer. De lo que no cabe duda es que fuimos los primeros.

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