Rollty

Rollty nace de la detección de un problema existente en el mercado de vehículos de segunda mano. La inseguridad y falta de confianza al comprar un vehículo de segunda mano

El mundo de la compraventa de vehículos usados ha sido tradicionalmente acusado de contar con un número importante de problemáticas endémicas tales como: falta de rigor, falta de transparencia, falta de profesionalidad, engaño, ocultación de vicios y un largo etc.

Esta percepción que la inmensa mayoría de los ciudadanos tienen sobre el sector son ciertas en algunos casos e infundadas en otros, pero la realidad es que cuando alguien se plantea comprar un vehículo de ocasión, siempre duda e intenta obtener el mayor número de garantías antes de llevar a cabo la compra. El mercado no ofrece productos homologados y fiables que ofrezcan este tipo de certidumbres.

Los clientes que quieren asegurarse de comprar realmente aquello que les ofrecen y no otra cosa con la misma apariencia, acuden a recursos varios: un amigo o familiar que entiende de coches, a su mecánico de toda la vida, a un concesionario oficial o un compraventa profesional que le hayan recomendado. Todas las vías son válidas y a la vez ninguna porque el amigo que sabe de coches no puede conocer la vida de un vehículo, su mecánico de toda la vida probablemente comisione del intermediario, el concesionario lo único que quiere es darle salida a los vehículos que les han entregado en forma de pago aunque los tengan que garantizar 1 año y el compraventa recomendado solo pretende ganar el máximo posible.

La realidad es que cuando un particular se plantea la compra de un vehículo usado no existen las certezas, no sirve la amistad y la profesionalidad brilla por su ausencia; el comprador se enfrenta a un auténtico acto de fe más que a una compra razonada y objetiva.

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