Santiago Requejo: “Estamos desperdiciando un talento que nos podría ahorrar muchos fracasos”

Santiago Requejo es director de cine y aunque estudió Derecho y Dirección de Empresas, siempre quiso dedicarse al mundo audiovisual. Tras la creación en 2010 de su propia productora, 02:59, cuya actividad principal hasta el momento ha sido la creación y producción de campañas virales, con más de 260 producciones en ocho años, de diversos tamaños y para una variada gama de clientes a sus espaldas, acaba de dar su salto a la gran pantalla con la película Abuelos, estrenada recientemente.

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Entrevista

Recuerda que sus amigos querían ser futbolistas, pero él desde pequeño quiso ser director de cine. Estudió Derecho y Dirección de Empresas “porque no había una carrera de cine como tal, entonces” y porque nunca imaginó que pudiera vivir de esto, pero la cámara de vídeo de su padre que utilizaba cuando hacía los reportajes familiares en vacaciones atrajo su atención y aprendió a manejarla. Poco a poco comenzó a grabar y a hacer sus propios montajes, descubriendo que la imagen unida a la música tenía un gran poder. La idea de juntar planos con historias ficticias para transmitir una ilusión le enganchó.

Terminó su carrera a los 24 años y decidió hacer un cortometraje profesional. A su vuelta de Los Ángeles, hace ya diez años, se lanzó a crear 02:59 Films, su propia productora, en la que la idea de hacer ficción siempre ha estado presente. Tras el primer cortometraje se especializó en la creación de pequeños vídeos publicitarios.

Recientemente ha estrenado su primer largometraje — Abuelos — , en el que aborda el problema del paro de larga duración de los mayores de 55 años. Piensa que es injusto que en los medios de comunicación se hable mucho del paro juvenil y no de esta otra cuestión. Por ello cree que el cine o la comunicación, en general, no pueden dar la espalda a esta realidad.

“Para mí, se trata de un drama mayor”, nos dice. “Muchos de ellos se han visto obligados a emprender”. Requejo ha querido trasladar a la opinión pública esta problemática desde una óptica ilusionante y positiva, a la vez que muy humana, reivindicando, además, el papel social de los abuelos y la ayuda que nos prestan: “Gracias a ellos, en muchas ocasiones, podemos trabajar y conciliar”.

Opina que la sociedad necesita que se le recuerden algunas cosas y que a él le viene muy bien cuando se las recuerdan. Cree que el cine también sirve para esto. Una sociedad no puede perder los valores y su película pone de relieve los valores del esfuerzo, la amistad y la capacidad de seguir adelante pese a las adversidades.

“En general, las personas mayores han vivido unas circunstancias vitales peores que las que he vivido yo, lo que ha ayudado a que sean más trabajadoras, resilientes, maduras,

conscientes y con una visión holística de la realidad. Nuestra generación ha vivido entre algodones”, nos comenta.

Guarda muchos recuerdos de sus abuelos, a los que ha tenido la suerte de conocer bien, aunque actualmente solo viven sus dos abuelas. Nos describe a sus dos abuelos como personas emprendedoras, grandes trabajadores y con mucho empuje; con una visión muy amplia de la familia, a la que dedicaban su tiempo y su cariño. “Les gustaba la literatura y contar historias y tenían un sentido del humor muy agradable”. Para Santiago el AMOR de un abuelo se escribe con mayúsculas.

La película es fruto de una relación intergeneracional, porque afirma que “lo que puede aportar la gente joven no lo puede aportar la gente mayor, y a la inversa” . Describe como magnífica la combinación del actor novel con los actores más experimentados, “esto es algo que se debería replicar en las empresas. La tecnología ha creado una brecha digital. Los esfuerzos cuando se suman se multiplican y la combinación intergeneracional es muy rica y necesaria”.

Explica que la gente mayor es una masa crítica interesante para acercarse con una propuesta empresarial. Sin embargo, se les trata como consumidores pasivos: “Hoy en día, parece que la experiencia no se valora, pero en realidad la empezamos a tener en cuenta cuando nos afecta a nosotros”, y confiesa que encuentra contradicciones en la sociedad pues “queremos expertos, aunque no tengan experiencia y esto, empresarialmente, es muy poco inteligente”. “Estamos desperdiciando un talento que nos podría ahorrar muchos fracasos”, nos dice.

Se siente emprendedor y su ilusión es emprender en España –“aunque es muy complicado” –. Su primer trabajo fue la creación de su propia empresa y cuando mira hacia atrás, le parece un milagro haber llegado hasta aquí, diez años después. ”El emprendedor está siempre en tensión y pensando que quizá su proyecto puede acabarse. Pero al final, ser emprendedor es una actitud de vida, que ocupa las 24 horas del día, en las que no haces otra cosa más que trabajar y con la mirada puesta hacia adelante”.

Con la creación de su primera película ha cumplido el sueño que tenía cuando creó la productora y considera que es un premio a los diez años de trabajo continuo, porque el valor de la experiencia es muy importante para poder emprender.

Nos da su parecer acerca de cómo ve el emprendimiento de España y comenta que “los profesionales te dirían que emprender por necesidad no es una motivación idónea para comenzar un negocio”. Sin embargo, el director de cine cree que responde a una necesidad que no tiene por qué ser económica, pero sí responde a la búsqueda de sentirse realizado o tener un sueño: “Este es el motor cuando alguien decide crear algo nuevo”.

Le preguntamos si ha recibido muchos “noes” en su carrera profesional y responde que “la palabra ‘no’ va muy asociada a la palabra emprendedor. Pero en verdad, detrás de cada ‘no’ se está más cerca del ‘sí’”, aunque para obtenerlo antes haya habido cincuenta noes. Esta es la actitud y no hay otra, comenta: seguir trabajando y empujar, con cabeza y constancia para no dejarse llevar por la pasión que nos lleve a decisiones equivocadas.

Le vienen a la memoria amigos que han opositado, renunciando a parte de su vida. Sin embargo, cree que también hay que saber parar y conocer los límites personales, “preguntándote antes de cambiar de rumbo si has hecho todo lo posible”. Las crisis y la necesidad de cuestionarse son algo cíclico, pero “si la motivación es vital suele salir bien”. El equipo de trabajo juega un papel fundamental para Requejo y señala que “lo pasamos genial trabajando”. Las habilidades son complementarias, aunque considera que todos son versátiles, y la visión conjunta del trabajo mediante la colaboración da buenos resultados.
A raíz de la película Abuelos han creado un premio destinado a emprendedores de más de 50 años, con el objetivo de cambiar la vida de las personas. La película les ayudó a empatizar con el mundo de esos emprendedores de más de 50 y han querido premiar “las canas, las arrugas y la experiencia”.

Los tres ganadores han presentado proyectos innovadores que van desde un sidecar funerario patentado por un motero en paro, que obtuvo el primer premio, hasta un proyecto de regadío inteligente creado por un exbanquero o una aplicación para combatir cuadros de ansiedad y pánico, llevada a cabo por una emprendedora.

Como el proyecto ha resultado ser muy exitoso a nivel de convocatoria, ya están pensando en la segunda edición de estos premios y describe la experiencia como “muy motivadora”. Ahora su próximo reto es seguir haciendo cine, tratando de que esta película sea la primera de muchas. En este momento ya están trabajando en la segunda parte de la película, así como en nuevos proyectos: series, nuevos conceptos de largometrajes y propuestas diversas.

El largometraje Abuelos le ha enseñado que “dirigir una película es tener una visión muy clara de lo que quieres hacer y, sobre todo, saberlo comunicar a los demás”. “Hay que ilusionar con tu visión y saberla transmitir muy bien”.

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