Tapp Water – Rocío Alcocer

Desde Enisa apostamos claramente por la I+D+i. Tapp Water nace en Barcelona con el objetivo de poder beber agua del grifo de manera segura. Para la creación del producto, utilizan materiales sostenibles y biodegradables. Este hecho es claramente innovador y diferenciador respecto a otros productos similares existentes en el mercado. Por este motivo, hemos decidido entrevistar a Rocío Alcocer, CEO de la startup Tapp Water. Se trata de una pyme que da pasos hacia adelante en la importancia de cuidarse de una manera responsable y económica.

  • Cómo surge la idea y qué os hizo apostar por materiales biodegradables. ¿Cuál es el valor determinante a la hora de que un consumidor opte por vuestro producto o por otro?

La idea surge inicialmente de Magnus y Alex, dos emprendedores extranjeros, que vinieron a vivir a Barcelona, de Alemania y Suecia respectivamente. Antes de mudarse estaban acostumbrados a beber agua del grifo. Cuando vinieron a vivir a Barcelona, se dieron cuenta que el sabor del agua no era tan agradable y que mucha gente consumía agua embotellada. Alertados por los avisos de sus conocidos, que les recomendaban no beber agua del grifo, empezaron a investigar la calidad del agua y qué soluciones y alternativas había al consumo de agua embotellada. A fin de encontrar soluciones compraron más de cincuenta filtros, provenientes de todas partes del mundo para ver qué soluciones había en el mercado, analizar los pros y los contras, y saber por qué la gente prefería el consumo del agua embotellada. Descartaron aquellas soluciones económicamente poco ventajosas o difíciles de utilizar y para ello apostaron por una alternativa real. De ahí, surgió la idea y a partir del año 2014 nos incorporamos más gente al equipo fundador. No fue hasta el 2016, cuando salió nuestro primer producto.

Hay distintos factores, pero los más importantes son la comodidad (intentamos ponernos en la piel del consumidor y facilitarle la vida en todas las fases del producto) y la sostenibilidad (apostamos por la innovación en todas las fases del desarrollo del producto). Continuamente estamos innovando en nuestros materiales y procesos para que vayan en línea con nuestra misión, que es tener un impacto positivo.

En el fondo, se trata de un producto asequible, que busca facilitar la comodidad a nuestros clientes, y además ser sostenibles.  Al final, esta combinación es la que impulsa a los clientes a comprar nuestros productos.

  • ¿Qué barreras os habéis encontrado al apostar por un negocio innovador frente al mercado tradicional del agua embotellada? ¿Qué papel juega la I+D+i en vuestra empresa?

Apostar por la innovación en un producto físico para nosotros, éste ha sido el principal reto. Al inicio, ninguna de las personas, que conformábamos el equipo fundador teníamos experiencia en realizar productos físicos. Todos veníamos del ámbito de la innovación, del mundo digital. Esto ha sido un aprendizaje continuo. Casi todos nuestros retos han pasado por entender cómo funciona una cadena de producción, encontrar el proveedor adecuado, hacer los testeos de calidad, encontrar inversores que apuesten por un producto físico (cuando en España, normalmente los inversores están más enfocados en el mundo digital).

La innovación en los modelos de negocio de productos físicos tiene unos tiempos más largos que los que tiene el mundo digital. Sin embargo, respecto a otras empresas con modelos de negocio similares, trabajamos como una start-up. Tenemos un producto principal. En este sentido, tenemos mucha más flexibilidad y podemos ir más rápido que otras empresas más tradicionales.

  • Estáis involucrados en campañas como “Gota a gota” o el “Reto de los 30 días”. ¿Cómo podemos contribuir a nivel individual a la mejora del medioambiente?

Estas campañas que nosotros hacemos empezaron siendo internas, y ahora son externas. En el caso de la campaña “Gota a gota” empezó como un voluntariado, en el que el equipo de Tapp Water, después de la jornada laboral hacíamos recogida de residuos en la playa. Creemos que lo más importante es actuar a nivel empresarial, previniendo el residuo. Sin embargo, también creemos en la necesidad de marcarnos pequeños retos porque a nivel cultural los empleados de Tapp Water estamos muy alienados con nuestra misión. De cara a nuestros clientes, nuestro valor está en la fase de la concienciación al usuario, explicándole los aspectos negativos del plástico de un solo uso y los aspectos positivos de los nuevos materiales, que facilitan el cambio.

Lo que queremos proponer es que a través de gestos fáciles puedes acabar reduciendo el consumo de plástico. Esto no conlleva un cambio de estilo de vida radical. Se puede empezar por pequeñas acciones, ver su impacto y poco a poco, interesarse por nuevos temas.

  • ¿Cómo es el equipo de Tapp Water? ¿Qué implicación tiene en los objetivos de la empresa? ¿Ayuda tener perfiles diferentes?

El equipo es muy diverso. Somos veintitrés personas de dieciséis nacionalidades diferentes. Además, de nuestros perfiles tan dispares, también las nacionalidades ayudan. Nuestro equipo tiene un interés especial en tener un impacto positivo. Es muy interesante, porque cada vez que alguien entra a formar parte de Tapp Water, te posibilita ver las cosas desde otra perspectiva.

  • ¿Creéis que ha habido una evolución de las Administraciones en políticas de Medio Ambiente? ¿Qué queda por hacer? (se admiten críticas).

En general, me sorprende lo poco que se habla del medio ambiente en las Administraciones, pero también en el ámbito privado. Vemos que es uno de los principales retos a los que nos deberemos de enfrentar, y al que ya nos estamos enfrentando. Sin embargo, parece que lo vamos dejando para mañana. Se debería tener más en cuenta, incluso en el ámbito del discurso político. Creo que todavía queda mucho por hacer a nivel de concienciación ciudadana. En este sentido, y aunque se puede hacer más, todo el peso ha recaído en los ciudadanos. Lo estamos viendo con movimientos como el Fridays for future. Debería potenciarse que hubiese más empresas capaces de afrontar los retos medioambientales y ser más responsables de su impacto medioambiental.  Al final, todo el peso recae sobre el consumidor. Muchos productos por el mero hecho de ser sostenibles cuestan más, y no podemos pretender siempre que vaya en detrimento del ciudadano.

Como ejemplo, cada vez más, el tema de los Objetivos de Desarrollo Sostenible está más presente en el día a día de las empresas. Sin embargo, aún debemos hacernos más preguntas y estar alineados con la mejora continua.

  • ¿Qué papel juega la comunicación en la concienciación de la sociedad? ¿De qué manera la enfocáis en vuestra empresa?

Desde Tapp Water buscamos hacer los cambios lo más fáciles posible. En definitiva, poner nuestro conocimiento y las herramientas que tenemos a disposición del consumidor. Hay que objetivizar al máximo posible los mensajes que damos. En nuestra empresa, nos hacemos eco de todos los datos que provienen de estudios externos relativos al agua, que hayan sido realizados por la OMS o que vienen de organismos internacionales o entidades con credibilidad y potestad  internacional. Así, intentamos divulgar la información, tanto para nuestros consumidores como para el público, en general. En definitiva, ponemos los hechos al alance del consumidor para que sean ellos, los que tomen sus propias conclusiones. Desde nuestra empresa buscamos comunicar que existe una alternativa real al consumo del agua embotellada.

  • ¿Tenemos en España una cultura empresarial sostenible? El futuro del plástico es controvertido, ya que representa una amenaza para el medioambiente, ¿cómo podemos evitarlo? ¿Cómo invertís y elegís materiales biodegradables?

Desde mi posición como CEO de Tapp Water puedo decir que falta mucho por hacer. Cuando hablamos de productos físicos sostenibles, muchas veces hablamos de la vida útil del producto, pero hablamos poco de la vida anterior que ha tenido el producto antes de llegar a nuestro hogar. En España, deberíamos analizar más la cadena de valor de nuestros productos. Preguntarnos de dónde vienen los materiales que utilizamos, cómo fabricamos, qué transporte es el más idóneo, el coste del producto…

Por un lado, el hecho que el plástico tenga tanta publicidad negativa es bueno, porque nos hace preguntarnos más cosas. Ahora bien, por otro lado, se está demonizando un producto que de por sí no es malo, sino el uso que le estamos dando. Hay que repensar el papel del plástico en nuestro día a día.

Debemos entender que todos los productos que sean de usar y tirar deben encontrar una alternativa. Así, hay que invertir en materiales perdurables en el tiempo y con poco impacto medioambiental.

  • El packaging de vuestro producto también es ecológico ¿Cuál es el futuro de los embalajes? ¿Llegaremos a ser 100 % sostenibles?

Para mí, el tema de los embalajes es uno de los temas que aún faltan por resolver. Se necesita mucha más innovación en un momento que la venta online está tan auge. Existen diferentes estudios, que analizan el impacto que tiene el sector e-commerce. Si vamos hacia un mundo más digital, tenemos que innovar más en materiales. Nosotros apostamos por un packaging con cartón reciclable, que está impreso con tinta de soja y no lleva ningún tipo de pegamento. El papel está doblado mecánicamente para que el producto esté protegido sin necesidad de poner papel adicional.  Pensar en el packaging nos llevó mucho tiempo.

No sabría definir qué se entiende por sostenibilidad total. Hay pequeñas acciones, que se pueden llevar a cabo. Por ejemplo, conseguir tener una huella de carbono neutral. Sí, creo que durante todas las fases de realización del producto, se están llevando a cabo criterios de sostenibilidad desde el inicio. Creemos que nuestro modelo de packaging ofrece al consumidor ver todo lo que hay detrás.

  • Habéis desarrollado un app llamada Tapp Water para que el cliente conozca el estado de los filtros. ¿De qué manera contribuye a la sostenibilidad la monitorización de vuestro dispositivo?

El motivo principal es ver cuál es el estado actual de los cartuchos. También, extraemos datos que nos ayudan a elaborar estadísticas sobre el consumo y el ahorro del agua. Al final, es una manera de reforzar cambios que tengan un impacto positivo. Nos gustaría ser todavía más proactivos, y dar más consejos. De momento, lo vinculamos al uso del producto.

  • ¿Qué os ha aportado la financiación de Enisa?

Lo más importante fue tener un sello de calidad, de validación externa. En Enisa, se hace un estudio exhaustivo, no sólo financiero. También analizáis otras variables, que pueden afectar a la viabilidad del proyecto. Nos impulsó a creer más en nuestro proyecto. El hecho que la financiación de Enisa no requiera de ningún aval es interesante de cara al emprendedor, que pone mucho dinero en riesgo cuando invierte en su proyecto.

  • ¿El carácter emprendedor de los españoles es una buena carta de presentación de cara a la exportación? ¿Cómo imagináis el futuro?

Hemos vendido más de cincuenta mil productos en sesenta y cinco países. Creo que lo más interesante de cara a exportar ha sido la diversidad del equipo. Si quieres ser una empresa global no puedes tener un equipo homogéneo. De momento, nuestro mercado es básicamente la ciudad de Barcelona. Buscamos tener una cara visible en Cataluña y poco a poco adaptar nuestro producto a las necesidades de otros puntos de España e incluso en mercados extranjeros. Estamos interesados en Italia, que tiene unas características de consumo de agua parecidas al caso español. Mayormente, estamos enfocados en el mercado europeo.

Esperamos que en el mundo del futuro haya más transparencia, y los consumidores puedan decidir por los productos que compran estando más informados.

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